50 años de 8M

El 8M ha cumplido este 2025 cincuenta años, desde que en 1975 la ONU declarara esta fecha, como el día para conmemorar la lucha de las mujeres en la conquista de sus derechos y libertades, por la igualdad plena y real.

A las más jóvenes os resultará increíble saber que hasta 1975 para tener un trabajo, abrir una cuenta bancaria, sacarse el carné de conducir o viajar necesitáramos el permiso del padre o del marido. Sin éste, las mujeres casadas no podíamos administrar bienes, firmar contratos, disponer de los ingresos de nuestro trabajo, aceptar o rechazar herencias, ser tutora o comparecer en un juicio. Es decir, las mujeres teníamos que pedir permiso para todo. 

En 1975, en nuestro país, no se celebró el 8M porque todavía vivíamos bajo una dictadura. En España tuvimos la primera manifestación autorizada en 1978, en Madrid, en el Paseo del Pintor Rosales y el itinerario lo elegió la autoridad gubernamental. Unas 6000 personas caminaron bajo el lema “Por un puesto de trabajo sin discriminación” y, pese a ser absolutamente pacífica, terminó con botes de humo y balas de goma. Pero el año anterior, hubo una prueba.

En  1977 se celebró el Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Madrid, impulsado por una plataforma de fuerzas feministas de la ciudad. Ni la sociedad española ni la prensa tenían idea de qué era el 8M, por lo que los periódicos se refirieron a la jornada con distintas expresiones: “día de la mujer” o “día feminista”. Los lemas fueron:  “Abajo la prensa sexista”, “Mujer, sal de tu cocina y organízate”, “Anticonceptivos libres y gratuitos” o “Mujer, lucha por tu liberación”.

En estas cinco décadas la sociedad española ha cambiado bastante, y basta echar la mirada atrás para darse cuenta de los importantes avances que hemos logrado con las movilizaciones feministas y la importancia que ha tenido el asociacionismo para las mujeres.

Durante el régimen franquista, y teniendo en cuenta que el papel que por educación se nos reservaba era poco más de ser madre y ama de casa, las mujeres no podíamos emprender ninguna iniciativa sin tutela. Y así se reflejaba en el Código Civil«el marido debe proteger a la mujer y esta obedecer al marido». Afortunadamente las cosas estaban a punto de empezar a cambiar.  

Con la Reforma del Código Civil (Ley 14/1975), en mayo de 1975, se anuló el permiso maritalCon esta reforma las mujeres casadas recuperamos algo tan importante como nuestra capacidad jurídica plena. Pasamos a ser reconocidas como personas de pleno derecho. Dos años después se nos reconocería la «plena facultad de la mujer respecto a sus propios bienes, aun cuando sea casada y en régimen de gananciales».

La Constitución Española de 1978, en su artículo 14 dice: 

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Los cambios legislativos y sociales a partir de 1975, con el inicio de la transición democrática, marcaron un antes y un después en el reconocimiento de los derechos de las mujeres y en la lucha por la igualdad. Pero no es hasta 1981, cuando se reforma el Codigo civil para introducir el divorcio, y además en esa ley, es la primera vez que se reconoce la igualdad legal entre madres y padres en la patria potestad. Antes de esa fecha, los derechos de las madres sobre sus hijos estaban limitados, y la autoridad recaía exclusivamente en el padre. También tuvimos que esperar a 1981 para que se dejara de considerar al marido «responsable de la gestión y administración de los bienes conyugales»

Compañeras, seguimos adelante en la lucha, hay todavía muchas cosas por cambiar y como dijo Audre Lorde:

No seré una mujer libre mientras siga habiendo mujeres sometidas.

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